Microarte

Justificación proyecto MicroArte el tamaño si importa / Explanation about the Project “MicroArt: size matters”

Less is more ENGLISH EXPLANATION (after spanish)
Mies van der Rohe

El proyecto “MicroArte: el tamaño sí importa” propone una exposición de obras recientes cuyas dimensiones no sobrepasan los 40 x 40 cm, sin importar la nacionalidad, temática, o técnica. Este es el único requisito para formar parte de esta muestra que no pretende ser ni conceptual ni espectacular, que solamente aspira a que se vuelva a valorar lo pequeño, las infinitas posibilidades técnicas que puede ofrecer una obra de tamaño reducido y existencia condensada: su esencial y refinada experiencia estética. En lo micro todo se reduce y se enriquece hasta la exquisitez.

Nos gustaría indicar desde el primer momento que MicroArte no se relaciona con el Minimal Art de Josef Albers o Robert Morris, donde las diferentes formas están reducidas a estados mínimos de orden y complejidad desde el punto de vista morfológico, sino que nuestro interés es el de presentar simplemente obras de arte de pequeño formato. Y esto, se preguntará el lector, ¿por qué? Intentaremos responder en las líneas que siguen.

Micro (del griego mikrós) significa pequeño, y se utiliza para referirse a aquellas cosas que son más pequeñas de lo normal, oponiéndose así a lo “mega” y lo “macro”. Microscopio, micrófono, microondas, microchip, microeconomía, micropolítica…La partícula “micro” está invadiendo paso a paso pero incesantemente nuestro lenguaje y con ello nuestra percepción del mundo.

La dimensión de nuestros titulares, noticias o estados de ánimo no miden más de 140 caracteres, ya sean enviados por SMS o Twitter. Los microteatros, basados en la manipulación de pequeños objetos cotidianos y con un precio asequible, invaden las carteleras de todas las ciudades. Habitamos viviendas cada vez más pequeñas, con electrodomésticos que se reducen pare optimizar el espacio. Entonces, ¿por qué lo pequeño todavía nos genera un mal sabor de boca?… Los textos de corta extensión aparecen a lo largo de todos los tiempos: bestiarios, sentencias, parábolas, haikus… La tradición mística judía incluso llegó a considerar todo nuestro mundo como el tsimtsum –la contracción- de Dios, en lo que supone un ejemplo del poder evocador de lo mínimo para entender la realidad.

Con la irrupción del microrrelato de Augusto Monterroso, sabemos que podemos describir un universo conflictivo con muy pocos signos. Con 4:33 minutos de silencio John Cage revolucionó los sonidos de todo un siglo, y el cuadro negro sobre blanco inaugura la supremacía del color a principios del siglo XX.

Desde los retratos-miniaturas, esenciales en los cortejos del siglo XVIII hasta las micropinturas abstractas de Gene Davis, realizadas a finales de los sesenta en lienzos de 1,5 cm x 1,5 cm, lo micro siempre ha tenido un lugar secundario en la conciencia colectiva del ser humano debido a su constante búsqueda de lo impactante, de lo grandioso. A pesar de esto, el mundo del arte no ha cesado de experimentar con las pequeñas dimensiones para expresar un contenido –ya sea una especulación filosófica, ya sea una fábula- que puede ser inmenso.

Las esencias tampoco han necesitado nunca de un gran continente, como tampoco los mejores perfumes de un gran recipiente. Incluso el refranero popular (“Ande o no ande, caballo grande”) ha sido testarudo en el desprecio de lo pequeño; nuestra cultura se ha mostrado aturdida por el artificio de lo monumental y de las grandes envergaduras. La cantidad ha sido utilizada como sustituta de la calidad. Con la vistosidad de tamaños y volúmenes se ha tratado de satisfacer tanto las ansias de poder como las de aprehender la belleza.

Sin embargo, en el mundo en que vivimos las cosas están cambiando: las ciudades están tejidas de muchos universos en miniatura y nuestras comunicaciones se han reducido y al mismo tiempo acelerado, tanto que ya estamos acostumbrados a mirar una fotografía pocos instantes después de tomarla en las pequeñas pantallas con las que nos hemos acostumbrado a vivir.

Lo micro, sin darnos conciencia de ello nos pertenece, forma parte de nuestro día a día pero, sin embargo, en lo artístico sigue teniendo un lugar secundario, se lo asocia a lo preparatorio, lo barato, lo fácil de hacer.
Con esta exposición queremos cambiar esta idea impuesta, recurriendo al mito de David y Goliat donde se valora el esfuerzo de lo pequeño frente al concepto de lo grande e invencible. Y lo haremos presentando estos trabajos encerrados en una estética de lo mínimo, donde el tamaño sí importa.

Micro, mini, petit, piccolo, pequeño, chiquito… pero no nano. Nos interesan las cosas tangibles, no virtuales; la materialidad de las texturas y los materiales de las pinturas; los brillos y reflejos de las fotografías; los detalles y técnicas de la escultura, así como la riqueza formal y espacial de la escala reducida.

Gran parte de los estudios previos de una obra incluyen croquis y trabajos sobre un pequeño formato. Se trata de un instrumento de trabajo, del proceso, pero nunca se habían llegado a considerar como obra en sí.

No obstante, la dimensión de la obra de arte puede exaltar la técnica: los artistas se apoyan en delgadísimos pinceles de pelo de marta y lupas para alcanzar la perfección pictórica. Crear una pequeña obra es, por tanto, un desafío técnico. Un nuevo reto que interroga al artista y le exige que se exprese como generalmente no tiene la oportunidad de hacer.

Con esta exposición queremos reivindicar lo mucho que podemos disfrutar de lo pequeño, así como la gran cantidad de talento que alberga.

ENGLISH: The Project MicroArt: size matters” proposes an exhibition of works whose dimensions do not exceed 40 x 40 cm, regardless nationality, topic, year or technique. This is the only requirement to be part of this exhibition which is not intended to be neither conceptual nor spectacular, it only seeks to re-evaluate the small-size, with its endless technical possibilities and condensed existence: the works of small dimensions are part of an essential and refined aesthetic experience. In “micro” everything is reduced and enriched into delicacy.

We would like to begin with the statement of MicroArt, not as related to Josef Alberts or Robert Morris Minimal Art, where the different forms, orders and morphological complexity were reduced to their minimum, but to works that can be presented ONLY in small formats. Why? We will try to answer in the following lines.

Microscope, microphone, microwave, microchip, microeconomy, micropolitics… The suffix “micro” is encroaching steadily, step by step, our language and with that, our perception of the world. Micro (“mikros” from Greek) means small, and it refer to things smaller than the average, opposed to “mega” and “macro”.

The size of our news headlines and moods are not longer than 140 characters whether sent by SMS or Twitter. Microtheatres, based on the manipulation of everyday objects and with affordable price, invade our cities nowadays. We live in increasingly smaller houses with appliances that optimize space. So why do we still get a bad taste when we talk about small format?

Short texts have had appear throughout all times: bestiaries, sentences, parables, haikus… The Jewish mystical tradition even came to see our entire world as a tsimsum, – the contraction- of God, which shows the evocative power of Micro.

With the apparition of the flash-fiction of Augusto Monterroso, we know we can describe a complex universe with very few signs. With 4:33 minutes of silence, John Cage revolutionized the sound of an entire century, and the Black Square of Malevich inaugurates the supremacy of colour in the early twentieth century. From miniature-portraits, essential to XVIIth courtship, to the abstract micropaintings of Gene Davis, a late sixties painter that painted on a small canvas of 1.5cm x 1.5cm, the Micro size has always had a minor role in the collective consciousness due its constant search for greatness.

Despite this, the art world not ceased to experiment with small dimensions to express philosophical, fables or conceptual speculation that can in fact, be huge.

The essences have never needed a great continent, nor the best perfume needed a large container. Even the popular sayings had been stubborn in contempt of the small; our culture has been dazed by the artifice of the monumental and large wingspans. The amount has been used as a substitute for quality. With huge sizes and volumes we have had attempted to satisfy both the desire for power and the necessity to grasp beauty.

However, in the world we live today things are changing: the cities are woven with many universes in miniature, and our communications have been reduced while accelerating, to the point were we are used to look at a picture a few moments after taking it into the small screens of our mobile phones.

The Micro, without our awareness, belongs to us, is part of our daily basis, but it still remains in a second place artistically speaking, since it is still associated with the preparation, the cheap price or an easy way of doing. With this exhibition we will like to change this imposed idea, and for that, we will like to use the myth of David and Goliath, where the value is in the efforts of the small in comparison with the invincible big. We will present these works enclosed in the aesthetic of the minimum: where size matters.

Micro, mini, petit, piccolo, small, little… but not nano. We are interested in tangible works, not in virtual: the materiality of textures and materials of paintings, the reflections and colours of photography, the details and techniques of sculptures, as well as the formal and spatial richness of small scale.

Many of the previous studies of a work include some small sketches, and sometimes a smaller format test. Artist still use small scale formats as a working tool, as part of the process… but never as a work by itself. We assure that the size of the artwork can exalt the technique: the artists need to rely in very thin brushes and magnifying glasses for perfection in this small paintings. Create a small work, is therefore, a technical challenge. It is a new challenge to artist that question and demands new ways of expression.

With this exhibition we want to assert how much we can enjoy with Micro, and discover the great amount of talent within it.