Hermanas a medias

hemanas a medida

La Galería Liebre presenta una colaboración entre dos de nuestras artistas, Estefanía Martín y Sandra Paula Fernández. Una propuesta diferente y arriesgada, dentro del Festival Miradas de Mujeres. Personajes femeninos contrapuestos en unas obras con mucha carga crítica y social.

Las mujeres de Estefanía Martín (Bilbao 1982) están inspiradas en las vírgenes juradas de los Balcanes. Mujeres que, habiendo renunciado a relaciones sexuales y al matrimonio, toman el papel de hombre en la familia. La mujer debe jurar ante los ancianos de la comunidad o del pueblo y a partir de ese momento es tratada como un hombre: debe llevar ropa masculina y armas, y puede tomar la posición de jefe de la familia. Las principales razones para este comportamiento son evitar un matrimonio no deseado o la falta de un hombre en la familia.

Enmascaradas
…se despertó, de un brinco se puso en pie y se miró al espejo. Nada, todo estaba igual se dijo a si misma. La carcasa que había comenzado a crecer en su cabeza hacia unos 8 meses permanecía intacta. Se lamentó, sus compañeras casi habían finalizado el cambio, incluso a su hermana, más joven que ella le empezaban a asomar los zancos. No sabía por qué se había frenado su transformación, y eso no era nada bueno… Estefanía Martín Sáenz

La propuesta que nos hace Sandra Paula Fernández (Oviedo 1972) consiste en dar nuevos atributos al personaje de Blancanieves. La imagen cursi de la Blancanieves de Disney, personaje central de un cuento de hadas mundialmente conocido, se transforma en un icono femenino destructivo y agresivo. Las acciones que nuestra protagonista lleva a cabo se sitúan en la más rabiosa actualidad, denunciando la condición propia de la mujer dentro de la sociedad de nuestros días.

Había una vez, en pleno invierno, una reina que se dedicaba a la costura sentada cerca de una ventana con marco de ébano negro. Los copos de nieve caían del cielo como plumones. Mirando nevar se pinchó un dedo con su aguja y tres gotas de sangre cayeron en la nieve. Como el efecto que hacía el rojo sobre la blanca nieve era tan bello, la reina se dijo.
-¡Ojalá tuviera una niña tan blanca como la nieve, tan roja como la sangre y tan negra como la madera de ébano! Poco después tuvo una niñita que era tan blanca como la nieve, tan encarnada como la sangre y cuyos cabellos eran tan negros como el ébano.
Por todo eso fue llamada Blancanieves. (…)

Hermanos Grimm.